Qué dejamos de hacer
- Imponer el proceso de la consultora por delante de lo que el cliente necesita.
- Cobrar hora-hombre con tarifa de socio y entregar trabajo de junior.
- Llevarse el problema a casa, pasarlo por la churrera y devolverlo traducido a jerga de firma.
- Alimentarse del cliente. Toca alimentarlo: arriesgar, ejecutar y sufrir a su lado.